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Año 3 Revista #15

Mayo/Junio

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lunes 14/05/2012

KITESURF: un deporte entre el agua y el viento

Kitesurf

En los últimos años, se ha popularizado en Argentina la práctica del kitesurf, un deporte que consiste en la navegación sobre una tabla traccionada a vela o cometa. Mientras crece el número de kiters y de escuelas que brindan cursos para iniciarse en esta práctica se está llevando a cabo una campaña a nivel internacional para que sea incluida en los próximos Juegos Olímpicos a realizarse en 2016 en Río de Janeiro.

En los últimos años, se ha popularizado en Argentina la práctica del kitesurf, un deporte que consiste en la navegación sobre una tabla traccionada a vela o cometa. Mientras crece el número de kiters y de escuelas que brindan cursos para iniciarse en esta práctica se está llevando a cabo una campaña a nivel internacional para que sea incluida en los próximos Juegos Olímpicos a realizarse en 2016 en Río de Janeiro.

Recorriendo la costa de Punta Lara, en Ensenada, durante cualquier día de la semana se pueden observar a decenas de personas practicando kitesurf, una modalidad de navegación que se realiza sobre una tabla traccionada a vela o cometa en ríos, mares o lagunas. Este deporte nació a fines de la década del ´90 y, desde ese momento, ha crecido rápidamente con una amplia adhesión de adeptos que provienen de otras actividades de viento y tabla como el windsurf, parapentismo, wakeboard, snowboard o surf. Se calcula que en el mundo existe una cantidad de 700.000 kiters activos, de los cuales 5.000 pertenecen a Argentina.

En el Río de La Plata, uno de los espacios destacados para la práctica de kitesurf es el club GASAV (Grupo Aficionados al Surf a Vela), ubicado en Punta Lara, sobre el camino costero. Esta institución cuenta con más de 20 años de actividad y un predio donde, además de kite, se practica windsurf y kayak. Posee una de las mejores bajadas naúticas de la zona favorecida por la calidad de sus playas y por una costa limpia y segura, ya que en el fondo del río no se detecta gran presencia de piedras que configuren un riesgo para los deportistas. El club cuenta con un total de 400 socios, de los cuales alrededor de 50 están inscriptos en los cursos de kitesurf.
Alejandro Baldovi es presidente de la Asociación Argentina de Kite (AAK) y director de la escuela The Kite School Argentina que tiene al GASAV como una de sus sedes. En diálogo con Target LP, contó: “yo practiqué kite desde el año ´98, fui uno de los pioneros en Argentina. En este tiempo, veo que año a año el deporte fue creciendo exponencialmente y la cantidad de alumnos está en aumento porque es fácil, se aprende rápido y los equipos son accesibles”. Básicamente, para iniciarse en la práctica se requiere una tabla, una vela y un arnés, lo que implica un costo de alrededor de U$S 2.220 sin incluir los chalecos salvavidas u otros elementos de seguridad. Además, es un deporte que puede realizarse sin necesidad de contar con demasiados requisitos en cuanto a condiciones físicas. Hay alumnos desde 10 u 11 años hasta adultos mayores, con un gran porcentaje de hombres y el promedio de edad está entre los 25 y los 35 años.
Nicolás Elustondo, que practica kite desde hace años en el Club Universitario de La Plata, cuenta que “ir deslizándote sobre el agua, atado a una vela que viaja a 25 metros tuyo y dependiendo solamente del viento, es una sensación increíble. No hay limitaciones, podés ir adonde quieras, no necesitás de un motor ni de otra persona. Podés volar literalmente como un pájaro, ya que con una sencilla maniobra podes saltar cinco o siete metros como si nada y quedarte suspendido. Es algo que no se puede describir con palabras”.

Escuelas de kite

El kitesurf no es una actividad peligrosa, sin embargo, requiere un proceso de formación antes de iniciarse en la navegación. Como entidad federativa que dirige y proyecta la práctica del kiteboarding en el país, la AAK cuenta con casi un centenar de instructores habilitados en todo el país formados de acuerdo a las normas y recomendaciones de práctica segura y responsable del kiteboarding, basadas en estándares internacionales y con control directo y permanente de la asociación.
Existen muchas escuelas en el país donde pueden realizarse cursos que, a nivel general, se dividen en tres etapas. La primera implica el conocimiento de vientos, manejo y posicionamiento de la vela en diferentes condiciones climáticas, técnicas de autorescate y medidas de seguridad. Luego, se empieza a utilizar la tabla para prepararse para las primeras salidas. Finalmente, el tercer nivel se mejoran los conocimientos enunciados anteriormente y se profundiza en formas de navegar, saltos y armado y reparación básica de equipos. El resto es pura práctica.
“Dependiendo de la habilidad y la dedicación del principiante, en unas diez o quince horas, ya se empiezan a tirar los primeros bordes. Al principio, uno entra con miedos, inseguridades, producto de estar atado a una vela a merced del viento, pero rápidamente se entra en confianza y, si uno es responsable, no va a tener ningún problema. Es un deporte muy fácil de aprender, pero siempre se está en una línea delgada entre lo seguro y el peligro, por eso recalco que hay que ser responsable, evitar las zonas de impacto como navegar cerca de murallones, escolleras, piedras, muelles. Además, siempre hay que utilizar el equipo adecuado, volar con una vela de un tamaño mayor a la que le corresponde a cada persona, por peso, tamaño, intensidad del viento”, aclara Nicolás Elustondo. Y, además, agrega que, aunque sea un deporte individual, se recomienda siempre navegar en compañía o contar con alguna persona que esté pendiente desde la costa.

Navegando hacia el reconocimiento olímpico
El kite se manifiesta en nuestro país y dentro de la AAK, como una actividad turístico- recreativa para la gran mayoría deportistas, como una actividad competitiva para quienes participan de los campeonatos del Ranking Argentino, que organiza la Asociación y apunta a que en un futuro inmediato se consolide como un deporte de alto rendimiento. Además, se está llevando a cabo una campaña internacional para que el kite sea incluido en los Juegos Olímpicos a realizarse en 2016 en Río de Janeiro (Brasil). Quienes impulsan este pedido, destacan el aumento de la universalidad en el deporte, los bajos costos de los equipos (sería el más barato Equipo Olímpico de Vela), la facilidad de acceso al agua ya que no se necesitan puertos deportivos caros y la disponibilidad de equipos y canchas en todo el mundo. “Se necesita más apoyo a nivel Estado y sponsors para fomentar este deporte y tratar de que los corredores puedan participar a nivel mundial. Suponemos que va a incluirse en los Juegos Olímpicos 2016”, explicó Alejandro. Además, se refirió a que esta práctica genera un espectáculo visual: “el kiteboarding es colorido, rápido, atractivo y lleno de acción. Los eventos de todas las disciplinas del kiteboarding se pueden mantener cerca de la playa y esto lleva la acción cerca de los espectadores y los medios de comunicación. Al no ser un deporte que está agua adentro, ofrece un espectáculo para todo público”, explicó Alejandro Baldovi.

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Notas

Auspiciantes

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