Sábado, 20 de enero de 2018. Año 9º
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jueves 19/05/2016

Historias, emociones y contrastes del boxeo en una noche platense de “Maravilla”

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Con una visión internacional del boxeo que está implícita en el nombre, “Boxing Promotion Company Cuello’s”, el platense Luciano Cuello cambió de aire y de sueño, pasando en una ráfagas (como la que tenía su mano derecha) al rol de organizador.

“¿Cuelga los guantes?”, ninguno de los 2.000 espectadores que la noche del viernes 13 de mayo pagaron una butaca en el ring side o una popular alta en el Polideportivo de Gimnasia, supieron responder. Sólo el púgil lo sabe pero no lo dice, pero a su libreta profesional le madura el nocaut después de la velada en Pensylvania (EEUU) donde cayó desplomado cuando iban sólo 96 segundos.

Nuestra revista está en condiciones de adelantar que en cuanto confirme un par de asuntos de la letra chica del duro y celoso oficio del ring, dirá “no va más”. Aunque todavía ostente los títulos sudamericano y latino de los welter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el querido “Príncipe” –en la intimidad nadie lo saluda así- ya empezó a caminar decidido en busca de otro destino…
Contrastes intercontinentales. El catamarqueño Carlos Chumbita en la previa evocaba a la Virgen del Valle, patrona de su pueblo. Y decía que sólo “baja a Buenos Aires” cuando le salen peleas, dejando atrás por unas horas el empleo de la Construcción que le dio el Gobierno de su provincia. “Soy el 7mo nacido de diez hermanos, todos varones, y hubiese sido ahijado de Carlos Menem si no fuera por una mujer que nació antes que yo”, le zuzurró algo jocoso a TARGET el retador que cayó cuatro veces en dos vueltas, y al que los hinchas de Gimnasia en el Poli adoptaron por sus pantalones azules (sin saber que el periodismo norteño lo bautizó “El Caballero Azul”).
Al español Ceferino Rodríguez le fue sencillo retener el título latino welter CMB y hacer gala de su apodo de rey (“Ferino V”) “ya que mi papá, un abuelo y dos tíos eran boxeadores y a todos les llamaban Ferino…. A mí me tocó ser el quinto en la familia”, nos contaba en la previa mientras se terminaba de rasurar en el vestuario del subsuelo. Hubo luces sicodélicas y humor al aparecer ambos por la manga, pero no sonaron los himnos, lo que hubiese alargado un poco más el espectáculo de fondo.

Contrastes familiares. El “Príncipe” que boxeaba buscando el número uno, ya agarró “la soga” de las negociaciones (publicidades, difusión, entradas, seguridad), todo eso de lo que se encargaba su papá Eduardo, de quien según se sabe no comparte la prematura decisión del hijo. “Pero la vida te da sorpresas y el tiempo todo lo cura”, se consuela pensando en el Corralón, donde mira por YouTube las peleas de Luciano (contra Chavez Juniors o Canelo, nada menos) y evoca el pasado histórico que juntos han recorrido.
En su debut como promotor, se pudo dar el gusto de un combate intercontinental, con la marca de los mejores espectáculos deportivos a la que la ciudad podría acostumbrarse. Televisión, ¡vermouth, papas fritas y good show! Tan distinto fue el “golpe de suerte” que alguien pasó el dato de que la jefa de la casa, Griselda, asistía por primera vez a un evento: nunca quiso ver a su hijo arriesgar el pellejo ¡y mantuvo su palabra de madre durante más de una década!
Contrastes futboleros. Antes de la de semifondo se subió al ring rápido como un corrrecaminos Gabriel Sarmiento, el cordobés que en 2010 fue galardonado “el mejor entrenador de boxeo del mundo” (única vez que le cupo ese privilegio a un compatriota). Tiró besos y saludó como lo hacen las figuras, con una camiseta oficial que llevaba el 22 de Niell. Lo increíble fue que los que aplaudían pensaron que era el invitado especial de la velada, Sergio “Maravilla” Martínez, que recién llegó unos minutos después y sobre el filo de la medianoche junto a la gente de la TyC Sports. Sarmiento, radicado en España desde 1992, fue el técnico que más influyó en la vida de “Maravilla”, aunque tan mimetizado quedaron uno y otro, que actualmente usan los mismos anteojos y el mismo look de pelo cortito con algo de volumen arriba. Un memorioso de tablón recordó un blooper similar en un clásico entre pinchas y triperos, jugado en los años ’90 en 60 y 118, cuando esta vez la hinchada de Estudiantes que tiró todos los “papelitos” pensando que salía su equipo, cuando en realidad era el arquero tripero Jorge Gregorutti que se asemejaba mucho en la vestimenta al portero pincha Marcelo Yorno.

Contrastes históricos. Otro que se acomodó en el ring side fue Martín Coggi (hijo), junto a su profe Gustavo “El Flaco” Zacarías, responsable del boxeo en el CF Circunvalación. En junio, el apellido célebre de Brandsen estará ante su primer chance por un título mundial en Francia. El periodista de TARGET le propuso llevar la tapa de la revista El Gráfico “cuando vos eras chico y lloraste de emoción al lado de tu papá campeón del mundo”. De reflejos rápidos, este Coggi nos meneó la cabeza: “no, mejor quiero una foto nueva, con el título para mí”.

Contrastes de mercado. “el nivel actual del boxeo nacional es de 4 puntos”, confesó Hugo “Popeye” Luero, uno de los cinco campeones sudamericanos que dio La Plata junto a Héctor Patri, Walter Rodríguez y Luciano Cuello. Estas frases se escuchan seguido en el país, donde salvo destapes que se cuentan con los dedos de una mano, o el caso de Ezequiel Maderna en nuestra comarca, realmente faltan ídolos como Sergio “Maravilla” Martínez, retirado en junio de 2015.
Contrastes nacionalistas. En esta Argentina que se debate por el acercamiento político con EEUU, las cuerdas del cuadrilátero en el Polideportivo tuvieron “los colores de la bandera norteamericana”. Eso se explica en que Sampson Lewkowicz, el manager uruguayo de “Maravilla” y principal responsable del mega evento, está radicado en el país del norte. Otro contraste grande en un país lleno de adicciones fue un respeto a rajatabla de la ley del deporte que anunciaba por los parlantes “está prohibido fumar” y advertía a quien lo hiciera “ser retirado del estadio”.
Contrastes sociales. Desde que salieron a las 7PM del barrio Parque Castelli hasta que se marcharon cerca de las 2AM, emocionó ver a un padre acompañando a su hijo de 15 años, en épocas donde la célula principal de la familia está dañada. Pero estos Rodríguez nos motivos para cantar evocando un tema de la recordada Mercedes Sosa ¿quién dijo que todo está perdido? Eso sí, el adolescente, de nombre Ignacio, no se fue nada feliz con el revés que le propinaron en el primer choque de aficionados, siendo vencido por Matías Nediani (KOT 1). Luego triunfaron Matías Romero, Luis Vera (ambos GPP en fallo unánime), el jujeño Juan José Velazquez (KOT 4), el español Ceferino Rodríguez (retuvo la corona, KOT2) y el platense Ayrton Gimenez se anotaron como ganadores
“Ojo con este Ayrton, que nació con ese don de los grandes”, advirtieron tras la nueva exhibición del pibe, que también había sido ganador el 22 de noviembre de 2013, la última vez que en ese Poli hubo boxeo. Se trata de uno de esos “nenes” que de lunes a viernes entrenan en el gimnasio de Cuello, justo enfrente al Cementerio de La Plata. Sin duda, una de las misiones que tendrá la “Boxing Promotion Company Cuello’s”… encontrar, promover y ayudar a las generaciones que vienen detrás.

Por: Gabriel “colo” Lopez.

Notas

Auspiciantes

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